10 julio 2012

Ruta motera II

El sábado pasado, Javi y yo cogimos de nuevo la moto y echamos prácticamente todo el día recorriendo unos 300 kilómetros (corrígeme Javi si me equivoco) que nos llevaron desde Madrid hasta Ávila, pasando a la vuelta por El Escorial y La Barranca.


La primera parada fue Ávila y el trayecto lo hicimos del tirón, salvo por alguna parada para estirar las piernas y comprobar que íbamos bien. Javi se llevó un aparatito consistente en un par de cascos con micro conectados a un cacharro que llevaba el enganchado al cinturón, que nos permitió comunicarnos tranquilamente mientras rodábamos. La verdad es que se oía especialmente bien, pero al rato de llevarlo puesto en la oreja empezaba a hacer un daño horroroso.


Llegados a Ávila, aparcamos la moto al lado de la muralla (es una gozada llegar y aparcar donde te salga de ahí) y comenzamos nuestro paseo. Recorrimos la zona centro por dentro y fuera de la fortaleza y para la hora de comer acabamos en una terracita bastante maja frente a una de las puertas de la muralla. Javi estaba muy cortado porque llevaba el casco tan a presión que cuando se lo quitó tenía todo el pelo marcado cual Rey de los Canis. Suerte que encontramos una fuentecilla en la que se lo pudo mojar y peinar como una persona medio normal.


Tras la comida, dimos otra vueltecilla para bajarla e intentamos subir a la parte de arriba de la muralla para ver las vistas, pero los avulenses nos querían timar clavándonos 5 euros y salimos escopetados de allí.


Yo no conocía Ávila y resultó ser una ciudad bastante bonita, al menos la parte que vimos. Por fuera de la muralla se apiñaban tiendecitas y restaurantes y por dentro casitas e iglesias de distintos tipos. Sobrevolando los muros en todo su recorrido centenares de lo que a mi me parecieron vencejos "algo".


Ya por la tarde, y después de criticar cual dos marujas el poco acertado atuendo de una rechocha novia que andaba cerca de donde aparcamos la moto, pusimos rumbo hacia El Escorial. Ya estuvimos en la primera ruta motera, pero como no me llevé la cámara volvimos para que mi pobre cerebro sin memoria contase con un pequeño registro fotográfico para la posteridad.


El monasterio impresionante. Mal lo pasé para sacarlo en las fotos porque no me cabía de ninguna manera. Como son bastante malas, mejor pongo una de los dos divinos, en plan poki, desde el mirador.


En El Escorial mucha boda también, y mucho aire que hizo del día una delicia, con sol pero sin calor (me puse morenita y todo). Aunque en los trayectos en moto el viento nos dió un poco por ahí porque nos empujaba por todos los lados. Y yo pensé que me volaba.


Ya para terminar, pasado el hospital abandonado de Navacerrada (ver entrada antigua), subimos hasta La Barranca, una especie de miniembalse dentro del Parque Regional de la Cuenca Alta del Manzanares, con una pinta buenísima para el baño... que estaba prohibido. Solo se podían bañar los malditos patos, así que nos limitamos a contemplar el paisaje y respirar un poco de aire "puro" (estaba petadérrimo de gente y de coches).

A eso de las 8 nos pusimos en marcha hacia Madrid, parando por el camino por el chalet de Javier en Collado Mediano. Hicimos una visita exprés a sus padres y a sus perros y volvimos al hogar con mucho pesar por dejar la carretera.

¡Vive!

3 comentarios:

  1. ¡Hola, vencejo "algo"! En la cuarta foto has sacado al pobre Javi que parece que esté preñadísimo por el efecto del casco, jeje . . . Eso o que realmente comisteis a reventar : -p

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    1. Jajaja, es cierto. Era un poco incordio ir con dos bombos por ahí. Intentamos esconderlos para las fotos pero se escaparon un poco.

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  2. Joooo...os echo mucho de menos :( Qué guapos salís los dos en las fotillos, yo nunca he estado en Ávila pero parece precioso! me debeis un viajecito a Ávila ;) Y el sitio ese del lago "La barranca" tampoco he estado y me encanta así que tenemos que ir :)

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